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Programa Solidaridad al Volar

Iniciativa para la creación de un Fondo Solidario del Transporte
Aéreo
I.
INTRODUCCIÓN
La iniciativa
consiste básicamente en lograr una alianza de los sectores público y privado del
transporte aerocomercial destinada al mejoramiento, fortalecimiento y
posicionamiento de la industria del transporte aéreo a través de la
materialización de un compromiso directo de sus actores más relevantes con
demandas sociales que incluyan o requieran de prestaciones aéreas, bienes y
servicios vinculados.
El espíritu
esencial de la idea descansa en el concepto del marketing filantrópico asociado
a una optimización de recursos del sector en la actualidad dispersos y ociosos.
El Fondo
Solidario del Transporte Aéreo, por sus características, generará beneficios
para todos los actores involucrados (gobiernos, compañías aéreas, operadores
aeroportuarios, entidades intermedias, ciudadanos y destinatarios de las
prestaciones aéreas solidarias), en especial a la actividad aerocomercial.
Esta pagina
contiene una breve descripción de la idea del Fondo; fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas (FODA); alternativas legales, técnicas y operativas para
su creación e implementación; y sugerencias acerca del curso de acción a adoptar
para los próximos pasos.
II.- DISEÑO
DEL FONDO SOLIDARIO DEL TRANSPORTE AÉREO
El Fondo
Solidario del Transporte Aéreo debería integrar a los actores más relevantes del
sector, erigiéndose como punto de encuentro del Estado (gobiernos), el Mercado
(compañías aéreas, operadores aeroportuarios, etc.) y la Sociedad Civil
(instituciones intermedias). Su diseño, en consecuencia, debería reflejar esa
universalidad.
III.- ALIANZA SOLIDARIA
Los actores
del Fondo Solidario del Transporte Aéreo, por su diversidad y origen,
constituirían una verdadera Alianza Estado – Sociedad Civil – Mercado.
En todos los
casos, por la naturaleza solidaria del programa, la participación de los actores
sería de carácter voluntario.
Por el
espíritu y la dimensión global del sector del transporte aerocomercial,
típicamente proyectado a mercados locales, regionales e internacionales, la
participación en el Fondo de agentes, aportantes, benefactores y beneficiarios
no reconocería limitaciones asociadas a la nacionalidad de los mismos,
expandiéndose en todo sentido más allá de las fronteras de los países miembros
de la iniciativa.
Los posibles
roles a asumir por parte de los protagonistas del programa serían los
siguientes:
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ACTORES |
ROL |
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Administradores |
Administradores del Fondo |
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Agentes |
Facilitadores |
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Aportantes |
Donantes
particulares |
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Benefactores |
Miembros
de la Iniciativa |
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Beneficiarios |
Personas
con necesidades sociales e iniciativas de interés público |
Administradores:
entidades a
cargo de la administración del Fondo Solidario del Transporte Aéreo en cada país
que forme parte de la iniciativa, encargados de la asignación de los beneficios.
Agentes:
facilitadores, actores a cargo de la presentación y tramitación de los
beneficios frente al Fondo Solidario del Transporte Aéreo.
Aportantes:
clientes de compañías aéreas (particulares o corporativos) que efectúen aportes
voluntarios al Fondo Solidario del Transporte Aéreo.
Benefactores:
actores que integrarán aportes voluntarios al Fondo Solidario del Transporte
Aéreo y estarán a cargo de las prestaciones solidarias.
Beneficiarios:
personas e instituciones destinatarios de las prestaciones aéreas solidarias.
IV. RECURSOS Y
PRESTACIONES
El Fondo
Solidario del Transporte Aéreo se integraría con recursos económicos y
financieros corrientes y no corrientes: unidades de capitalización de derechos
que den acceso a prestaciones aéreas. Esas prestaciones consistirían
sustancialmente en servicios de transporte aéreo y, en menor medida, bienes o
servicios vinculados tales como, ejemplificativamente, beneficios en hoteles,
restaurantes, alquiler de automóviles y demás servicios asociados a la industria
aérea.
A los fines
del funcionamiento del Fondo Solidario se requiere la percepción de dos (2)
tipos de recursos:
(a)
económicos-financieros corrientes, necesarios para solventar la
estructura organizativa que funcione como Unidad Ejecutora o Autoridad de
Aplicación del Fondo con el objeto de administrar las prestaciones aéreas
solidarias;
(b)
recursos no corrientes: unidades de capitalización de derechos que den
acceso a prestaciones aéreas, que constituirían la gran masa de créditos más
importante para la imputación y materialización de las prestaciones aéreas
solidarias.
La otra cara
de los recursos que se aporten al Fondo serán las prestaciones solidarias que se
financien o computen a cuenta de aquellos.
Ese tipo de
prestaciones podrán estar focalizadas básicamente en el transporte aéreo y, en
forma secundaria, en bienes o servicios vinculados a la industria.
V. ADMINISTRACIÓN
DEL FONDO SOLIDARIO
El análisis de
los recursos económicos necesarios para la viabilidad del programa contempla
tanto la estructura organizativa para la administración del Fondo Solidario del
Transporte Aéreo como la asignación de recursos a este último a los fines de la
materialización concreta de las prestaciones.
La propuesta
de creación de un Fondo Solidario del Transporte Aéreo requeriría de la
afectación de recursos económicos a la organización que se haría cargo de su
administración y desenvolvimiento.
Esos recursos
son necesarios cualquiera sea la alternativa de diseño orgánico-funcional que
finalmente se adopte.
En el caso de
la creación de nuevas estructuras organizativas sería necesario conformar el
patrimonio de las mismas más allá de la integración del propio Fondo Solidario
sujeto a su administración.
El patrimonio
de la nueva entidad podría integrarse por los aportes iniciales que efectuaran
los fundadores o constituyentes de la misma, así como de los miembros que se
incorporaran paulatinamente, a los que se sumarían los derivados de:
· los futuros
aportes de los benefactores
· las cuotas
ordinarias y extraordinarias que abonen los asociados
· la renta de
sus bienes
· las
donaciones, herencias, legados o sucesiones que reciba
· el producto
de beneficios, rifas, festivales y de toda otra entrada que pueda obtener
lícitamente de conformidad con su carácter no lucrativo
Los recursos
que se obtengan estarían destinados a sufragar los gastos de administración del
Fondo (gerenciamiento, infraestructura, recursos humanos, institucionales,
difusión y publicidad, comunicación y marketing, gastos generales, etc.). El
remanente de esos recursos en el caso de superávit podría derivarse al propio
Fondo.
El Fondo
Solidario del Transporte Aéreo funcionaría como patrimonio afectado a la
administración y disposición de prestaciones aéreas solidarias.
Los recursos
del Fondo provendrían de benefactores y aportantes voluntarios y de las
actividades de la entidad administradora. Esos fondos podrían integrarse a
través de:
(a)
unidades de capitalización de derechos que den acceso a prestaciones
aéreas integradas por los gobiernos y aportantes particulares (usuarios
pasajeros particulares y clientes corporativos), debidamente aceptadas por las
compañías aéreas involucradas en el Fondo; y
(b)
ingresos producidos por actividades de la entidad administradora del
Fondo Solidario (v.gr. rentas, campañas solidarias, etc.).
A ello
deberían agregarse los aportes de otros actores para la facilitación de las
prestaciones aéreas solidarias a través de:
(c)
exenciones en el pago de tasas aeroportuarias vinculadas con las
prestaciones aéreas solidarias;
(d)
renuncia o donación de comisiones (caso agencias de viaje).
VI. PRINCIPALES APORTES AL FONDO SOLIDARIO
a.
Créditos derivados de programas de fidelidad de las compañías aéreas
El mayor
aporte al Fondo Solidario del Transporte Aéreo estaría constituido por las
unidades de capitalización de derechos de acceso a prestaciones aéreas que las
compañías aéreas ofrecen en forma individual o corporativa.
Este tipo de
aportes, de características esenciales para la constitución del fondo, implica,
por un lado, una disposición de las compañías aéreas a la posibilidad de
participar de un fondo compensador de dichas unidades y la correspondiente
realización de las prestaciones aéreas derivadas del mismo. Por otra parte, esa
disponibilidad habilitaría paralelamente la posibilidad de que los distintos
usuarios clientes de esas compañías aéreas tengan la posibilidad de transmitir a
título gratuito al Fondo las unidades acreditadas a los mismos, posibilitando de
ese modo las prestaciones áreas solidarias.
Las compañías
aéreas poseen programas comerciales que consisten, básicamente, en la retención
de clientes a través del involucramiento de los mismos en sistemas de
acumulación de unidades de medida a través de los cuales una vez que se arriba a
una cantidad determinada se capitalizan derechos de acceso a prestaciones aéreas
tales como pasajes aéreos y otros beneficios asociados al transporte aéreo.
En la
generalidad de los casos las unidades acumuladas por los clientes de las
compañías aéreas no pueden transferirse libremente, existiendo grandes
limitaciones para ello. De allí la necesidad de reformular esas condiciones a
fin de permitir la donación de este tipo de unidades al Fondo Solidario del
Transporte Aéreo con la posibilidad de planificar, coordinar y financiar las
prestaciones aéreas solidarias.
Entre los
aportantes al Fondo Solidario estarán las personas y entidades titulares de
unidades de capitalización de derechos de acceso a prestaciones aéreas que las
compañías aéreas ofrecen en forma individual o corporativa.
A fin de
imprimir transparencia al sistema se sugiere la incorporación en la página web
del programa de un ítem de consulta pública donde registrar las donaciones
formuladas por aportantes individuales y corporativos. En la actualidad muchos
programas del tipo contemplan la posibilidad de que los clientes de las
compañías aéreas puedan consultar el estado de sus cuentas y además efectuar
ciertas operaciones por este medio.
Compensación
de las Unidades.
Los programas
de las compañías aéreas destinados a viajeros frecuentes utilizan distintos
tipos de unidades de medida para el reconocimiento de pasajes aéreos gratuitos o
mejoras en las condiciones de vuelo (por ejemplo up-grades).
El Fondo
Solidario, integrado por estas unidades debería prever la operatoria de
compensación de esos recursos a los fines de su traducción en prestaciones
aéreas solidarias.
b.
Contribuciones de los gobiernos
Los gobiernos,
en todas las dimensiones de su existencia (tanto a nivel nacional como estadual,
provincial y/o municipal) utilizan el transporte aéreo a los fines del
desenvolvimiento de múltiples actividades inherentes al ejercicio de las
funciones del Estado en las tres dimensiones de sus órganos ejecutivos,
legislativos y judiciales. En tal sentido, contratan con distintas compañías
aéreas a través del mercado los vuelos que requieren las distintas misiones
gubernamentales.
En la
actualidad, con excepción de los vuelos presidenciales que en muchos casos se
canalizan a través de aeronaves con matrícula oficial, no comerciales, y otras
experiencias en las que aerolíneas de bandera proveen de programas especiales
para agentes gubernamentales, la mayoría de los vuelos que utilizan aquellos se
encuentran sujetos a las mismas condiciones que cualquier otra prestación aérea
contratada por individuos o corporaciones.
Las unidades
de capitalización de derechos de acceso a prestaciones aéreas derivadas de
programas de viajeros frecuentes de las compañías aéreas son percibidas y
acreditadas en las cuentas de los titulares de esos vuelos y no de los
gobiernos.
Un aspecto
sumamente importante de la propuesta consiste en que los gobiernos resuelvan que
la totalidad de las unidades recibidas por viajes financiados por los Estados u
otros sujetos pero realizados por agentes públicos en ejercicio de funciones
estatales deban ser obligatoriamente transferidas al Fondo Solidario del
Transporte Aéreo.
c. Aportes
de los operadores de aeropuertos
Además de las
unidades de capitalización de derechos de acceso a prestaciones aéreas que
aportarían los gobiernos, personas individuales e instituciones con cuentas
corporativas mediando la habilitación del sistema por parte de las compañías
aéreas, podrán sumarse al Fondo Solidario contribuciones de los operadores
aeroportuarios.
Las
prestaciones aéreas solidarias podrían gozar de exenciones al pago de tasas
aeroportuarias, significando estas un aporte directo de dichos operadores a la
iniciativa.
En la
actualidad en Argentina por ejemplo se encuentran exentos del abono de las tasas
de uso de aeroestación para vuelos de cabotaje e internacionales los
diplomáticos, infantes y pasajeros en tránsito. Creando el Fondo Solidario del
Transporte Aéreo podría preverse la regulación de nuevas exenciones a favor de
las personas o instituciones beneficiarias de prestaciones aéreas solidarias
extendidas por aquél, en cuyo caso no abonarían las tasas mencionadas
precedentemente.
d.
Participación de otros actores
Podría
seducirse a otros actores asociados a la industria aerocomercial para que
participaran de la iniciativa en calidad de aportantes o benefactores,
previéndose por ejemplo la contribución al programa a través de la renuncia o
donación de sus comisiones (caso de las agencias de viaje), donaciones en
especie, prestaciones gratuitas adicionales, etcétera.
En este marco
podrían adquirir notoria importancia prestaciones accesorias al transporte aéreo
tales como servicios de transporte –automotor, ferroviario, fluvial, marítimo-,
hotelería, espectáculos, gastronomía y turismo en general.
VII. PRESTACIONES
AÉREAS SOLIDIARIAS.
Vuelos
Solidarios.
El Fondo
Solidario del Transporte Aéreo debería administrar prestaciones aéreas de las
entidades benefactoras del mismo. Esas prestaciones deberían concentrarse en el
traslado de personas y/o mercaderías (carga).
Prestaciones
solidarias asociadas y secundarias.
A través de
los recursos que obtenga el Fondo podrían establecerse una diversidad de
prestaciones destinadas a necesidades sociales. Esas prestaciones deberían
identificarse con la naturaleza del sector, es decir, con el transporte aéreo y
el turismo.
Un
relevamiento superficial de este tipo de programas demuestra que las compañías
aéreas, en asociación con otras compañías (hoteles, restaurantes, empresas de
espectáculos, entidades financieras, renta de automóviles, etc.) ofrecen una
diversidad de beneficios más allá del transporte aéreo.
Los beneficios
más comunes se encuentran asociados a la obtención de otras prestaciones y
servicios tales como días de alquiler de automóviles en forma gratuita, estadías
en hoteles y cadenas de hoteles, participación en espectáculos y actividades
turísticas, así como sustanciales descuentos sobre las tarifas y precios de los
mismos.
Las
prestaciones solidarias esenciales deberían ser, sin embargo, las del transporte
aéreo a cargo de las compañías de aviación comercial.
VIII.
BENEFICIOS
Serían
beneficiarios del programa todos los actores
intervinientes:
administradores, agentes, aportantes, benefactores y beneficiarios
propiamente dichos. A continuación se analiza en qué medida cada uno
de esos actores se beneficia con la creación de un Fondo Solidario
del Transporte Aéreo. De todos modos ninguna duda hay respecto a que
la comunidad local, regional y planetaria, en su conjunto, sería la
mayor beneficiaria de la iniciativa más allá de la distribución de
beneficios entre todos los participantes.
Siendo la finalidad última de los gobiernos la realización del bien
común, el Programa Solidaridad al Volar constituye una verdadera
herramienta de política social empapada de las tendencias más
actuales de la modernización y reordenamiento de las estructuras
estatales de cara a los ciudadanos y sus comunidades. Paralelamente,
coadyuva al crecimiento y fortalecimiento de la industria aérea,
fomentando así su desarrollo sustentable.
Las pautas a tener en cuenta para una primera aproximación a los
beneficios que el Fondo Solidario del Transporte Aéreo extendería
sobre los gobiernos son los siguientes:
A través del establecimiento de reglas que determinen la
obligatoriedad de la transferencia del sector público al Fondo
Solidario de las unidades de capitalización de derechos de acceso a
prestaciones aéreas no se afectarían partidas ni gasto de los
presupuestos públicos de los gobiernos, ya que en la actualidad esos
valores son recibidos por los agentes públicos a título personal. De
este modo el programa cumpliría con la pauta generalmente
establecida de evitar la profundización del déficit fiscal en que se
encuentran muchas economías.
Ante la difícil situación económico-financiera y social de muchos
países de Latinoamérica, los aspectos vinculados a la reforma y
ajuste de la Política se han convertido en una de las más relevantes
asignaturas pendientes para el despegue de muchos países hacia
horizontes de crecimiento y equidad.
El Programa Solidaridad al Volar tiene la particularidad de que por
su espíritu y operatoria implica una transferencia de recursos desde
las estructuras de lo público y estatal, y por ende la Política,
hacia la ciudadanía.
La gran mayoría de las necesidades de transporte aéreo de los
gobiernos están definidas por la participación en misiones,
delegaciones o comisiones por parte de agentes públicos de primera
línea (ministros, secretarios, subsecretarios, legisladores,
etcétera) con una íntima vinculación con las estructuras políticas.
No se trata por lo general de agentes de la planta permanente de las
estructuras gubernamentales, por lo que puede afirmarse que esa
transferencia de recursos se operaría de los políticos hacia la
gente.
El Programa Solidaridad al Volar y la creación de un Fondo Solidario
del Transporte Aéreo se inscriben en el marco general de los planes
de modernización y reforma del Estado encarados por muchos gobiernos
de la región.
A los fines del diseño, elaboración, implementación y fiscalización
de las políticas sociales existe una aspiración permanente de los
sectores público y privado (Estado y Sociedad Civil) de alcanzar
niveles de cohesión e integración que se traduzcan en realidades
concretas. A ello se agrega la participación del sector privado
(Mercado), esencial para completar el sueño de una Sociedad
integrada en la persecución de un desarrollo equilibrado y
socialmente sustentable.
Hace tiempo que lo público ya no se visualiza ni identifica
exclusivamente con lo estatal, sino que se extiende hacia una
universalidad que coincide con la realización del bien común por
parte de cada uno de los estratos mencionados (Estado – Sociedad
Civil – Mercado).
El Programa Solidaridad al Volar constituye una iniciativa concreta
que involucra a cada uno de esos ámbitos, convirtiéndose en un caso
específico a través del cual el Estado puede demostrar su intención
de trabajar y avanzar en esa dirección.
Teniendo en cuenta la necesidad de alcanzar en Latinoamérica mejores
niveles de crecimiento económico y concomitantemente lograr mejoras
sustantivas en la calidad de vida de la población, el programa
Solidaridad al Volar podría instrumentarse a través de la
suscripción de Convenios de Solidaridad por parte de la diversidad
de actores que participaran en sus distintos roles.
Las compañías aéreas poseen programas de premios y beneficios al
viajero frecuente cuyo objetivo es captar clientes, mantenerlos e
incrementar su consumo.
El Fondo Solidario del Transporte Aéreo, mediante la utilización y
optimización de ese tipo de programas generaría importantes
beneficios a las compañías aéreas a través de:
� el
mejoramiento de la imagen comercial de las mismas, imprimiéndoles el
carácter de “empresas solidarias”; y
� el
saneamiento de parte de la masa de unidades de capitalización de
derechos de acceso a prestaciones aéreas correspondiente a las
carteras de cada compañía aérea con motivo del funcionamiento del
fondo compensador.
Los operadores
de aeropuertos deben ser también actores relevantes de esta
iniciativa. Al igual que las compañías aéreas y el resto de las
instituciones que participen del programa, se beneficiarán con el
mejoramiento de su imagen, la publicidad y el marketing
filantrópico.
En el caso de
este tipo de actores cuando la gestión aeroportuaria se encuentra en
manos de compañías privadas con motivo de procesos de privatización
o concesión, otro de los beneficios sería la demostración de la
buena disposición y espíritu empresario hacia el favorecimiento de
las comunidades locales en las que vierten sus inversiones y
desarrollan sus negocios.
Todas las
entidades que actúen como benefactores o aportantes recibirían los
beneficios del mejoramiento de su imagen comercial con impacto sobre
la capacidad de venta de bienes o servicios a su cargo.
Dentro de los
beneficios que obtendría la Sociedad Civil con el programa incluimos
a la Sociedad en su conjunto, los beneficiarios directos, las
organizaciones comunitarias y el público en general.
Sociedad. Las
sociedades de los países miembros de la iniciativa se benefician con
cada programa solidario ya que ratifican y fortalecen el espíritu
solidario de sus pueblos. En el caso del Programa Solidaridad al
Volar se suma la posibilidad de que este tipo de acuerdos,
instrumentados a través de Convenios de Solidaridad, pueden
significar un puntapié inicial para la aplicación de programas
similares en otros sectores o industrias.
Beneficiarios
directos. Los beneficiarios directos del programa serían las
personas físicas e instituciones con necesidades sociales o que por
razones de interés público resultaran destinatarios de las
prestaciones derivadas del Fondo Solidario.
Personas con
recursos insuficientes para trasladarse por avión para recibir
tratamiento médico; un equipo de fútbol de una villa miseria que se
traslade a otras latitudes a fin de efectuar intercambios
deportivos; la banda de música de un hogar de niños desamparados que
efectúe una gira; el traslado de personas para misiones solidarias a
distintas partes del mundo; escuelas con voluntad de participar en
concursos u olimpíadas escolares regionales o internacionales; entre
muchas otras posibilidades.
Las
prestaciones aéreas solidarias no serían de otorgamiento automático
sino que dependerían de una evaluación previa por parte de las
Autoridades de Aplicación o Unidades Ejecutoras del Fondo Solidario.
Organizaciones
Comunitarias. Las demandas sociales que se formulen al Fondo
Solidario serían canalizadas en su gran mayoría por organizaciones
comunitarias, las que a partir de la creación y difusión del Fondo
Solidario tendrían al mismo como referente para la cobertura de esas
necesidades en todo aquello relacionado con el transporte aéreo.
Público en general. Los programas de premios que ofrecen las
compañías aéreas muchas veces no son utilizados por el público. ¿
Cómo se generan las unidades de cuenta ? Debe tenerse en cuenta que
el incremento de unidades de cuenta en este tipo de programas no se
produce únicamente a través de la verificación de viajes
concretamente sino además a través de otro tipo de actividades
asociadas al programa con el objeto de promocionar las mismas. Es el
caso típico de los bancos y las tarjetas de crédito que ofrecen
junto a las compañías aéreas el cómputo de esas unidades conforme al
nivel de consumo del cliente. Otro modo de incrementar esas unidades
son por ejemplo la contestación de encuestas, la promoción de
adhesiones de otras personas al programas, etc. ¿ Cuánto duran esas
unidades de cuenta ? Algunos programas establecen sistemas de
caducidad de la validez de las unidades de cuenta. ¿ Cómo optimizar
el uso de esos créditos en forma solidaria ? Por distintos motivos,
las personas reciben unidades de cuenta (millas, puntos, etc.) de
compañías aéreas que muchas veces no utilizan y, peor aún, se
pierden al quedar sin efecto. A través del Fondo Solidario del
Transporte Aéreo se ofrece a la gente la posibilidad de satisfacer
sus motivaciones y necesidades espirituales mediante el aporte
voluntario de ese tipo de unidades de cuenta para su utilización en
beneficio de personas con necesidades sociales o iniciativas de
interés público.
IX. ANÁLISIS FODA
Un sencillo
análisis F.O.D.A. acerca del Programa Solidaridad al Volar demuestra la
importancia y procedencia de su creación e implementación.
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FORTALEZAS
Diversidad
de participantes en el Fondo
Integración común de los agentes del sector aéreo
Espacio de
trabajo mancomunado
Estado-Sociedad Civil-Mercado
Alineamiento con las propuestas solidarias
Excelente
relación costo/beneficio
Iniciativa
win – win (todos ganan)
Reducción
de prestaciones potenciales de las compañías aéreas derivadas de la
existencia de sus programas de viajeros frecuentes
Formalización en muchos casos de mecanismos informales de pedidos de
cooperación ya existentes
|
OPORTUNIDADES
Mejoramiento de la imagen de las empresas del sector.
Publicidad
y marketing indirecto.
Es poco
significativa la inversión de las compañías aéreas en el Fondo.
Es el
momento propicio para su lanzamiento.
Fidelidad
a las aerolíneas solidarias por parte de los clientes.
Ventaja
competitiva para quienes participen con mayor ímpetu.
Fortalecimiento de la industria a través de la colisión formada por todos
sus miembros en pos de un objetivo común
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DEBILIDADES
Se
necesita un primer impulso de importantes actores
No basta
con el compromiso del sector privado
Es
importante que los gobiernos participen
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AMENAZAS
Generar
mayores expectativas que las que el Fondo Solidario pueda resolver
Llevar los
conflictos de la industria a la administración del Fondo Solidario |
El programa
goza de enormes fortalezas y de debilidades muy relativas que dependen de la
capacidad para transmitir el espíritu de la iniciativa a quienes deseen
participar del mismo. La resolución de las amenazas depende de los propios
actores del programa.
La oportunidad
es ideal, ya que por un lado el mercado del transporte aéreo se encuentra
sumamente deprimido tanto local como internacionalmente –en especial después del
S-11, Irak, Afganistán y el fenómeno del terrorismo transnacional- y además
existe una gran demanda de solidaridad en Latinoamérica por las crisis que se
viven en muchos países de la región. Ante ello, un programa de este tipo
transmite esperanza y sobretodo enormes adhesiones que beneficiarán a la
industria aérea y a cada uno de sus actores.
X. DISEÑO
INSTITUCIONAL
Si bien se
interpreta que no pueden formularse alternativas a priori de diseño
institucional de un “Fondo Solidario del Transporte Aéreo” ni de la Autoridad de
Aplicación o Unidad Ejecutora del mismo, porque ello debería surgir de un debate
y consenso entre los miembros de la industria, se estima conveniente puntualizar
que seguramente resultará necesario crear un primer nivel de programación de
carácter rector, en cabeza de las instituciones internacionales relacionadas
con el transporte aerocomercial, y evaluar entonces la posibilidad de crear un
fondo mundial o fondos regionales con sus respectivos capítulos nacionales a fin
de respetar de ese modo la idiosincrasia y condiciones especiales de cada país.
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