Vida Independiente
Director Ejecutivo:
Ing. Carlos Miño Humada
Colaborando con la Fundación
FUARPE
Los módulos del Programa “Vida Independiente” comprenden aspectos que van desde el “manejo de la silla de ruedas”, los “deportes en silla de ruedas”, iniciarse nuevamente en la “conducción del automóvil”, pasando por los “cuidados de la piel”, “prevención de afecciones”, “urología”, “sexualidad, familia y procreación”, talleres de “asuntos legales” y, otros temas tendientes a revalorizar su autoestima, entendiendo que si “domina su silla puede en gran parte decidir su vida”, que si el medio físico no se adapta hay que adaptarse al medio y, en definitiva, se trata de “vivir, porque la vida continúa y no espera”.
Los resultados obtenidos de este Programa de “Vida Independiente de Argentina” son realmente alentadores; la mayoría de los participantes de los cursos dictados han vuelto a estudiar; un gran porcentaje se insertó laboralmente en empresas de todo tipo incluidas las familiares; todos recuperaron una vida social que la tenían detenida, fundamentalmente han mejorado su presencia enfrentando la vida como un nuevo reto.
En todo este nuevo desafío a la vida, es de vital importancia, la práctica de los deportes. El deporte es un pilar fundamental de la integración efectiva del individuo a la comunidad; hace que tenga que desplazarse hasta un centro de deportes, que se relaciones con profesores y otros deportistas, que consuma productos para la práctica deportiva; usualmente, como es observado, va venciendo sus temores, el miedo al ridículo, a equivocarse, a caerse de su silla, a no lograr fácilmente sus objetivos y, a comprender que la vida es esfuerzo, es lucha.
Actualmente las personas discapacitadas usuarias de sillas de ruedas practican deportes como por ejemplo: velerismo, natación, tenis, basket, kayac, buceo, conducción de lanchas de competición, conducción de autos de rally, arquería, tiro deportivo, paracaidismo, rappel, sky de agua, sky
de nieve y parapente, entre otros.
Esto nos demuestra que los individuos con algún
tipo de discapacidad pueden “integrarse” plenamente a la sociedad.
Sería beneficioso, se tomara plena conciencia de esta problemática
en particular y, se comprendiera que, colaborando más activamente,
modificaríamos y aliviaríamos la cruda realidad que cotidianamente
viven muchas personas con capacidades distintas que, sin lugar a
dudas, esperan el apoyo, la comprensión, la mano tendida y la
expresión solidaria de toda la comunidad. De esta manera, alguna
vez, podremos dejar de hablar de los “otros” como minorías para
referirnos a “todos” como una sociedad sin exclusiones. Solo así,
sentaríamos las bases para lograr condiciones más favorables de
accesibilidad y que todos podamos disponer y disfrutar de una mejor
“calidad de vida”.
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